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AÑO I.. Nº 3. D-ESPACIOS
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AÑO I.. Nº 3. D-ESPACIOS
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LaBeRinToS

flickr estibaliz...espinosa (obra modificada)El laberinto evoca la idea de un recorrido y de camino hacia un centro (“escondido”).
El recorrido del laberinto o “las pruebas del laberinto” es un símbolo del proceso iniciático de conocimiento –gnosis-.
Según diversas expresiones, que se corresponden con distintas formas tradicionales, a ese camino hacia el centro se lo ha llamado, también, la búsqueda de la “palabra perdida” o del santo Graal.
El Centro como símbolo de la esencia, de la luz y del Sí mismo, indica un estado o nivel de realidad en donde toda dualidad o apariencia de dualidad se resuelve en una unidad de orden mayor.
Lo “escondido” no es algo oculto en sentido estricto; más bien, la idea consiste en un proceso de “búsqueda” de una realidad sutil y espiritual que nos determina como seres humanos (creados, formados y hechos a imagen y semejanza de la divinidad) y que hemos olvidado.
El proceso de conocimiento, pues, es un recuerdo de lo que en principio éramos: es, un acto de descubrimiento, de desvelamiento de la realidad verdadera y esencial que se oculta bajo distintos ropajes ilusorios o transitorios, pues, en verdad, la ilusión es la máxima expresión del devenir.
El hilo de Ariadna (“La Señora del Laberinto”, “la más pura”) que sigue Teseo es la expresión simbólica de aquello que guía al buscador en su propio proceso o camino de conocimiento.
De la periferia, “lo que siempre deviene y nunca es”, al centro, “lo que siempre es y nunca deviene”.
El laberinto, pues, muestra un camino que no es necesariamente llano ni fácil.
En La Divina Comedia se narran esas dificultades, se muestra el necesario “descenso a los infiernos” (el VITRIOLUM alquímico) que todo iniciado debe emprender con el fin de ir conociendo y superando todo su extensa realidad como ser individual, con todos sus grados o niveles.
Esta “superación” no es, sin embargo, una negación de alguna parte que pueda considerarse como “despreciable”; más bien, la idea, como decía Tomás de Aquino, es aprender a situar todas las cosas en el justo lugar que deben ocupar.
No se trata, como muchas veces se dice, de negar las pasiones, las emociones, los sentimientos o, en general, las “debilidades” o “imperfecciones” que todos descubrimos –quizás con demasiado rigor- en nosotros mismos, sino otorgarles la importancia que tienen según una jerarquía que se desprende de la jerarquía misma de las ideas, ejemplarmente explicitada por la Metafísica, la Ciencia Sagrada o la Tradición que, en este contexto viene a ser una misma cosa.
En el laberinto, por tanto, no se busca la salida que nos devuelva al exterior, sino la entrada… sólo que esa entrada es su centro. Y ese centro es su “salida” (vertical). Así, se evoca tanto un recorrido horizontal, de la periferia al centro, como uno vertical, del centro a la sumidad. Para saber más...
Josep M. Gràcia es arquitecto y al igual que Carlos Sánchez Montaña es experto en simbología y arquitectura. En su web, arkho se pueden encontrar interesantes artículos sobre esta temática.
El recorrido del laberinto o “las pruebas del laberinto” es un símbolo del proceso iniciático de conocimiento –gnosis-.
Según diversas expresiones, que se corresponden con distintas formas tradicionales, a ese camino hacia el centro se lo ha llamado, también, la búsqueda de la “palabra perdida” o del santo Graal.
El Centro como símbolo de la esencia, de la luz y del Sí mismo, indica un estado o nivel de realidad en donde toda dualidad o apariencia de dualidad se resuelve en una unidad de orden mayor.
Lo “escondido” no es algo oculto en sentido estricto; más bien, la idea consiste en un proceso de “búsqueda” de una realidad sutil y espiritual que nos determina como seres humanos (creados, formados y hechos a imagen y semejanza de la divinidad) y que hemos olvidado.
El proceso de conocimiento, pues, es un recuerdo de lo que en principio éramos: es, un acto de descubrimiento, de desvelamiento de la realidad verdadera y esencial que se oculta bajo distintos ropajes ilusorios o transitorios, pues, en verdad, la ilusión es la máxima expresión del devenir.
El hilo de Ariadna (“La Señora del Laberinto”, “la más pura”) que sigue Teseo es la expresión simbólica de aquello que guía al buscador en su propio proceso o camino de conocimiento.
De la periferia, “lo que siempre deviene y nunca es”, al centro, “lo que siempre es y nunca deviene”.
El laberinto, pues, muestra un camino que no es necesariamente llano ni fácil.
En La Divina Comedia se narran esas dificultades, se muestra el necesario “descenso a los infiernos” (el VITRIOLUM alquímico) que todo iniciado debe emprender con el fin de ir conociendo y superando todo su extensa realidad como ser individual, con todos sus grados o niveles.
Esta “superación” no es, sin embargo, una negación de alguna parte que pueda considerarse como “despreciable”; más bien, la idea, como decía Tomás de Aquino, es aprender a situar todas las cosas en el justo lugar que deben ocupar.
No se trata, como muchas veces se dice, de negar las pasiones, las emociones, los sentimientos o, en general, las “debilidades” o “imperfecciones” que todos descubrimos –quizás con demasiado rigor- en nosotros mismos, sino otorgarles la importancia que tienen según una jerarquía que se desprende de la jerarquía misma de las ideas, ejemplarmente explicitada por la Metafísica, la Ciencia Sagrada o la Tradición que, en este contexto viene a ser una misma cosa.
En el laberinto, por tanto, no se busca la salida que nos devuelva al exterior, sino la entrada… sólo que esa entrada es su centro. Y ese centro es su “salida” (vertical). Así, se evoca tanto un recorrido horizontal, de la periferia al centro, como uno vertical, del centro a la sumidad. Para saber más...
JoSeP M. GrÀcIa, aRqUiTeCto
Josep M. Gràcia es arquitecto y al igual que Carlos Sánchez Montaña es experto en simbología y arquitectura. En su web, arkho se pueden encontrar interesantes artículos sobre esta temática.
PenSaR
© Carlos Sánchez-Montaña. Santiago García. 2010.Pensar despacio espacio.
Pensar: reflexionar, examinar con cuidado algo.
Despacio: poco a poco, lentamente.
Espacio: extensión que contiene toda la materia existente.
La materia está formada por átomos; los átomos están constituidos por un núcleo y electrones que giran a su alrededor; los electrones se mueven continuamente a distancia alrededor del núcleo; entre el núcleo y los electrones solo hay un gran espacio vacío.
La materia es un gran espacio atómico vacío.
Las yemas de nuestros dedos, la piel que las envuelve, nunca alcanzan a ocupar el espacio que rodea los objetos que nos proponemos tocar. La sensación que nos produce solo es repulsión de la materia.
La materia que nos rodea es espacio vacío, imposible de ser ocupado.
Un pensamiento recorre nuestras neuronas como una onda eléctrica saltando de átomo en átomo:
somos dueños del espacio.
Vana ilusión.
CarLOS SáNCHEZ-MoNtAÑA. arQuiTectO
EsPacioS uRBANoS

eva serrat leve productora
Eva Serrats y Jorge Raedó, arquitecta y artista plástico respectivamente han creado ¿Qué es Arquitectura? un espacio virtual donde se intenta acercar la arquitectura sobre todo a niños mediante juegos y performances escénicos.
VaCíO



Lo que le da su valor a una taza de barro es el espacio vacío que hay entre sus paredes.”
Lao-tsé

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eL mURo

"el muro" (técnica mixta) © Lidia Kalibatas. 1994.La idea de EL MURO es que el hombre, desde siempre, se ha visto en la obligación de buscarse un refugio...
Éste fue evolucionando en el tiempo según el lugar.
Así, en las zonas donde había árboles se hicieron primero de troncos y luego de madera. Donde había rocas de bloques de piedra…
En la medida que fue avanzando la civilización se formaron pueblos, luego ciudades, megaciudades...
En estas grandes urbes, los edificios tocan el cielo y las habitaciones se achican.
El hombre sueña, en su espacio reducido, con la naturaleza. Aquí la atmósfera es alienante con ese piso desproporcionado.
En esa época mi hijo jugaba con la computadora y me pasaba por el Photoshop las fotos que le daba, las fotocopiaba en el tamaño necesario y las transfería al bastidor. Hice varios así.
El agregado es mío, el personaje sentado mirando el vacío, soñando quizás...
La pared del fondo que se continúa a través de la ventana en una solución casi “magritteana”.
El "empapelado" del muro que no se sabe si es real o producto de su imaginación...
Creo que os gustará esto...
Éste fue evolucionando en el tiempo según el lugar.
Así, en las zonas donde había árboles se hicieron primero de troncos y luego de madera. Donde había rocas de bloques de piedra…
En la medida que fue avanzando la civilización se formaron pueblos, luego ciudades, megaciudades...
En estas grandes urbes, los edificios tocan el cielo y las habitaciones se achican.
El hombre sueña, en su espacio reducido, con la naturaleza. Aquí la atmósfera es alienante con ese piso desproporcionado.
En esa época mi hijo jugaba con la computadora y me pasaba por el Photoshop las fotos que le daba, las fotocopiaba en el tamaño necesario y las transfería al bastidor. Hice varios así.
El agregado es mío, el personaje sentado mirando el vacío, soñando quizás...
La pared del fondo que se continúa a través de la ventana en una solución casi “magritteana”.
El "empapelado" del muro que no se sabe si es real o producto de su imaginación...
Creo que os gustará esto...
DiSTaNciaS

flickr FCVESPACIO
(Del lat. spatĭum).
1. m. Extensión que contiene toda la materia existente.
2. m. Parte que ocupa cada objeto sensible.
3. m. espacio exterior.
4. m. Capacidad de terreno, sitio o lugar.
5. m. Transcurso de tiempo entre dos sucesos.
6. m. Tardanza, lentitud.
7. m. Distancia entre dos cuerpos.
8. m. Separación entre las líneas o entre letras o palabras de una misma línea de un texto impreso.
9. m. Programa o parte de la programación de radio o televisión. Espacio informativo.
10. m. Impr. Pieza de metal que sirve para separar las palabras o poner mayor distancia entre las letras.
11. m. Impr. matriz (‖ letra o espacio en blanco).
12. m. Mat. Conjunto de entes entre los que se establecen ciertos postulados. Espacio vectorial.
13. m. Mec. Distancia recorrida por un móvil en cierto tiempo.
14. m. Mús. Separación que hay entre las rayas del pentagrama.
15. m. ant. Recreo, diversión.
Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española

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EditoriaL. Con el AGUA al CueLLo
Que un arquitecto se ponga a hablar del espacio es como para pegarse dos tiros.
¡ Qué raros son estos tíos ! Pensará cualquiera después de dos horas de perorata incontenida en la que lo que menos que te pueden llamar es:
METAFÍSICO !!
Sí que creo que todos podemos entender unos conceptos muy simples.
Por ejemplo, creo que en un ascensor con las bolsas de la compra de la del 3º oliendo a pescado y clavandosete en las espinillas, el perro del 4º babeándote los zapatos y el niño de el del 5º esgrimiendo un chupa-chups cerca de tu jersey nuevo, todos nos sentimos incómodos.
Igualmente, preferimos la mesa del rincón pegada a una pared que la del medio del comedor de un restaurante.
Tampoco sentimos lo mismo en una plaza enorme, que en un pequeño callejón del centro de la ciudad.
Y que decir de cuando andamos por una habitación totalmente a oscuras, como necesitamos cogernos o tocar algún elemento para coger referencias de distancias o de escala.
Estas situaciones fáciles de entender nos provocan sensaciones, placenteras o incómodas.
Para mí como arquitecto nuestra labor es controlar el espacio, es decir, provocar al usuario una serie de reacciones cuando recorra las estancias exteriores e interiores en un edificio o en la ciudad.
Abrimos el nº 3 de nOlOsEaRqUiTeCtUrA, para ver si entre todos podemos reflexionar sobre el espacio. ¿Cómo vivis los "espacios" cada día? ¿Cuál es la situación "espacial" más placentera y más agobiante? ¿El "espacio" lo define el arquitecto o los que lo habitan?
¡ Qué raros son estos tíos ! Pensará cualquiera después de dos horas de perorata incontenida en la que lo que menos que te pueden llamar es:
METAFÍSICO !!
Sí que creo que todos podemos entender unos conceptos muy simples.
Por ejemplo, creo que en un ascensor con las bolsas de la compra de la del 3º oliendo a pescado y clavandosete en las espinillas, el perro del 4º babeándote los zapatos y el niño de el del 5º esgrimiendo un chupa-chups cerca de tu jersey nuevo, todos nos sentimos incómodos.
Igualmente, preferimos la mesa del rincón pegada a una pared que la del medio del comedor de un restaurante.
Tampoco sentimos lo mismo en una plaza enorme, que en un pequeño callejón del centro de la ciudad.
Y que decir de cuando andamos por una habitación totalmente a oscuras, como necesitamos cogernos o tocar algún elemento para coger referencias de distancias o de escala.
Estas situaciones fáciles de entender nos provocan sensaciones, placenteras o incómodas.
Para mí como arquitecto nuestra labor es controlar el espacio, es decir, provocar al usuario una serie de reacciones cuando recorra las estancias exteriores e interiores en un edificio o en la ciudad.
Abrimos el nº 3 de nOlOsEaRqUiTeCtUrA, para ver si entre todos podemos reflexionar sobre el espacio. ¿Cómo vivis los "espacios" cada día? ¿Cuál es la situación "espacial" más placentera y más agobiante? ¿El "espacio" lo define el arquitecto o los que lo habitan?
Equipo NoLoSé
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